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 Pese a los numerosos estudios científicos que demuestran los daños que ocasiona a la salud sobre todo en mujeres embarazadas, bebes y niños, el WIFI entra por la puerta grande en colegios, hospitales, centros de trabajo, …..
 Estamos rodeados de ondas electromagnéticas permitidas y financiadas por las Administraciones, que silencian estos estudios, sobre los daños ocasionados por móviles, microondas y wifi, vendiendolas como “evolución” de las tecnologías, siendo en realidad, caldo de cultivo de muy graves enfermedades.

 EL PELIGRO DE LAS RADIACIONES

 

 

 Nuestra salud está condicionada por factores genéticos y por nuestra alimentación, pero también por el lugar donde desarrollamos nuestra vida. Todos los seres vivos estamos en continua interacción con nuestro entorno. De él obtenemos la energía que permite el funcionamiento de nuestros procesos vitales.
 Y nuestros procesos vitales son electromagnéticos. Nuestro organismo funciona a base de impulsos eléctricos y magnéticos, dos conceptos intrínsecamente unidos, ya que toda corriente eléctrica produce un campo magnético. De la actividad eléctrica de nuestros órganos dan cuenta diversas pruebas médicas, como el electrocardiograma, el electroencefalograma, etc. Nuestros músculos se contraen por impulsos eléctricos.
 También el entorno en que vivimos es de naturaleza electromagnética. Vivimos sumidos en un océano de ondas y radiaciones. Algunas son de origen natural, como las que proceden del fondo del cosmos o de las variaciones del campo magnético terrestre. Otras son de origen artificial, generadas por los avances tecnológicos de la humanidad.
 No las vemos ni las sentimos, pero están ahí. Son fenómenos físicos y, como tales, se pueden detectar y medir. Todas esas radiaciones interactúan con nuestros propios impulsos bioelectromagnéticos y, en algunos casos, incluso interfieren.

 

RADIACIONES ARTIFICIALES

 

 Vivimos en un entorno ultratecnológico. Los avances y descubrimientos científicos han incorporado a nuestra vida cotidiana tecnologías que nos hacen más cómodo el día a día. Pero también han alterado nuestro hábitat de una forma no prevista por nuestra evolución biológica natural. Nuestro organismo aún no ha desarrollado mecanismos adaptativos suficientes para sobrellevar esta exposición crónica cotidiana a los campos electromagnéticos artificiales.

 

Los factores de riesgo artificiales presentes en nuestro entorno son:

 

  • Los campos electromagnéticos de baja frecuencia que provienen de las líneas de alta tensión, las subestaciones eléctricas, los transformadores urbanos, el tren de alta velocidad AVE, etc. En el hogar, existen emisores menos potentes como los transformadores de aparatos eléctricos que hay en pequeños y grandes electrodomésticos (lavadoras, frigoríficos, cocinas y hornos eléctricos, calderas de gas) que los que también hay que prever una cierta distancia.
  • Los campos electromagnéticos de alta frecuencia que provienen de los teléfonos inalámbricos, los teléfonos móviles, los ROUTERS WIFI, WiMax, las antenas de telefonía móvil, los radares militares, las antenas emisoras de televisión digital terrestre TD, los repetidores de televisión y los hornos microondas cuando están encendidos.

 

En definitiva, nuestra vida diaria está llena de aparatos y tecnologías de uso cotidiano, que están emitiendo radiaciones continuamente y que interfieren con nuestro propio bioelectromagnetismo vital. Hasta el más común de los electrodomésticos que tenemos en casa puede suponer, utilizado inadecuadamente, un factor de riesgo potencial para nuestra salud debido a la cantidad de ondas electromagnéticas que emite.

 EFECTOS DEL WIFI: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

 En la Resolución de Londres, corroborada por todos los científicos que diseñaron el Informe BioInitiative, uno de los más extensos informes donde se recopilaron más de mil estudios científicos independientes que alertaban de los peligros de las radiaciones electromagnéticas, se recomendaba unos niveles máximos de radiación de 0,1 microW/cm2 para exteriores y 0,01 para interiores , y aconsejaban bajar dichos niveles hasta los 0,001 microwatios/cm2 en exteriores y los 0,0001 en interiores para la correcta protección de la población más vulnerable (electrosensibles, mujeres embarazadas, niños, ancianos y enfermos).

 

Cientos de estudios muestran los efectos mas importantes biológicos de la radiación proveniente de wifis y de teléfonos móviles.

 

Aumenta el riesgo de cáncer

 

 Aumento del 200% en tumores del cerebro y neuromas acústicos para aquellos que utilizan teléfonos móviles en el mismo lado de la cabeza durante 10 años (promedio 30 minutos por día).
 Los niños que comienzan a utilizar un teléfono móvil antes de la edad de 20 años tienen 5 veces más probabilidades de desarollar cáncer cerebral.
 La radiación del teléfono móvil rompe el ADN y conduce a cánceres de genes y deformidades celulares.
 Hay evidencia de que realmente estamos avanzando hacia una epidemia de tumor cerebral.
 Los expertos predicen un aumento del 2.000% en los tumores cerebrales de los próximos 20 años.

 

Afecta a la fertilidad y el ADN

 

 El uso del teléfono móvil disminuye el conteo de espermatozoides y la movilidad de los mismos (la capacidad de los espermatozoides de encontrar su camino hacia el óvulo).
 Los experimentos muestran mayores tasas de malformaciones y mortalidad en embriones de pollo expuestos a radiaciones electromagnéticas no ionizantes como las derivadas del wifi.

 

Aumenta las reacciones alérgicas

 

 Aumenta las reacciones alérgicas como el eccema, el asma y la fiebre del heno.

 

Altera las hormonas y neurotransmisores

 

 La exposición EMR cambia los niveles de las hormonas y los neurotransmisores en el cerebro como la melatonina, serotonina, dopamina, norepinefrina y acetilcolina. Los cambios en estas hormonas /neurotransmisores están asociados con trastornos del sueño, síndrome de muerte súbita, déficit de atención e hiperactividad (TDAH), síndrome de fatiga crónica, abortos involuntarios, enfermedades cardíacas, cáncer, alzhéimer, parkinson, depresión, tendencias suicidas, cambios de comportamiento y sensibilidad química múltiple (SQM).
 Produce un aumento (inicial) de las hormonas del estrés suprarrenal -adrenalina y cortisol- relacionado con la inquietud y la ansiedad.

 

Debilita el sistema inmunológico

 

 La investigación ha demostrado que solo con llevar un dispositivo inalámbrico cerca del cuerpo en el modo de espera ya se puede debilitar el sistema inmunológico.
 Disminuye los recuentos de las células necesarias para la defensa contra patógenos y para la destrucción de células anormales (infectadas por virus y el cáncer).
 Cambia la función de las hormonas (T4/T8) -de normal a anormal- lo que implica una mayor susceptibilidad a ser atacados por virus e infecciones micóticas y bacterianas.

 

Puede dañar los riñones y la función cardíaca

 

 En un estudio llevado a cabo por el Dr. George Sajin en el Instituto Europeo de Investigación de Componentes Electrónicos, con sede en Bucarest, muestra cómo varios donantes de sangre fueron expuestos a diversos grados de radiación de microondas durante un período de entre 10 y 60 horas. Incluso a niveles inferiores a los emitidos por los teléfonos móviles, las células de la sangre perdieron hemoglobina, a unos niveles tan altos que se dedujeron posibles daños al riñón y al corazón.
Fuente: Citizens for Safe Technology, Powerwatch, PubMed
 

CÓMO EVITAR LA SOBREEXPOSICIÓN

 La Organización para la Defensa de la Salud hace las siguientes recomendaciones basadas en los últimos estudios científicos:

  • El uso del wifi debe evitarse, debiéndose sustituir por tecnologías más seguras para la salud, como el cableado estructurado. La radiación del wifi afecta a todos, especialmente a bebés, niños y mujeres embarazadas.
  • Los niños y adolescentes menores de 16 años no deberían estar expuestos en ningún momento a la radiación proveniente de wifis y otras tecnologías inalámbricas.
  • Debemos educar a nuestros hijos sobre los peligros de las radiaciones derivadas de wifis, teléfonos móviles, antenas de telefonía móvil y otros dispositivos inalámbricos tales como consolas inalámbricas o teléfonos inalámbricos.

 El colegio de médicos de Viena hace las siguientes recomendaciones sobre el uso de los teléfonos móviles, los cuales emiten el mismo tipo de radiación que los dispositivos WIFI:

  • Las llamadas a través de un teléfono móvil deben ser mínimas y tan breves como sea posible.
  • Los niños y adolescentes menores de 16 años no deberían usar teléfonos móviles.
  • Los teléfonos móviles no deben sostenerse pegados a la cabeza para la recepción de llamadas.
  • Los teléfonos móviles no deben ser utilizados en los vehículos (automóviles, autobuses, trenes), ya que la radiación es más alta.
  • Al enviar mensajes de texto desde el teléfono móvil , el dispositivo debe mantenerse tan lejos del cuerpo como sea posible.
  • Al hacer una llamada procure posicionarse a varios metros de las demás personas. La radiación es como el humo, afecta pasivamente a los demás.
  • Nunca utilice un teléfono móvil para jugar.
  • Los auriculares también pueden ser peligrosos. El alambre puede atraer la radiación.
  • Las redes inalámbricas (wifi, WiMax, etc) emiten el mismo tipo de radiación.
  • Apague el teléfono móvil por la noche y nunca lo deje cerca de su cabeza mientras duerme.
  • Nunca lleve su teléfono móvil en el bolsillo delantero pantalón, ya que la radiación puede afectar la fertilidad masculina.
  • El efecto de una llamada de móvil en los glóbulos rojos afecta al usuario, y a toda persona que se halle en un radio de 1,7 metros. La radiación afecta a la capacidad de los glóbulos rojos de transportar el oxígeno y el dióxido de carbono.

La cantidad de penetración de la radiación en el cráneo de un adulto es la mitad de la que un niño de 10 años puede absorber y la cuarta parte de la que absorbe un niño de 5 años.

ALTERNATIVAS SEGURAS AL WIFI

 Los sistemas inalámbricos wifi ofrecen libertad de movimiento, pero a costa de importantes riesgos para la salud de estudiantes, profesores y resto de personas expuestas a sus radiaciones. Este riesgo no se justifica, teniendo en cuenta que existen opciones totalmente seguras para la salud y más rápidas. También hay que considerar todo el coste económico oculto en sanidad (un factor que nadie está contemplando) generado por los problemas de salud de las personas afectadas y, sobre todo, la merma en la calidad de vida desde el momento en que comienzan a surgir los primeros síntomas y molestias.

Opción de redes con cableado estructurado

 El cableado estructurado consiste en el tendido de cables en el interior de un edificio con el propósito de implantar una red de área local. Suele tratarse de cable de par trenzado de cobre. No obstante, también puede tratarse de fibra óptica o cable coaxial.

 Esta opción, totalmente segura, ha sido la usada tradicionalmente en cualquier organización para conectar los ordenadores para compartir información, periféricos (como impresoras) y acceso a internet. Hasta la llegada del wifi era el único sistema usado y, a día de hoy, es el que está implantado en prácticamente todas las medianas y grandes empresas por sus ventajas en cuanto a seguridad de la información, fiabilidad de la instalación y rapidez en la transmisión de datos.

 Al ser un elemento físico, es más difícil tener acceso al mismo. No es fácil de “pinchar” y resulta prácticamente imposible quebrantar la confidencialidad e integridad de la información. En el caso del wifi, uno de sus principales problemas es la más fácil accesibilidad a los ordenadores por parte de personas ajenas a la escuela, lo que en el caso de menores añade unos riesgos evidentes.
 

ESTUDIOS CIENTÍFICOS

– Un nuevo estudio sobre el papel que juega la exposición a las radiaciones electromagnéticas ya sea desde teléfonos móviles o estaciones base, determina una disminución significativa de ACTH de los voluntarios, el cortisol, hormonas tiroideas, la prolactina en las mujeres jóvenes, y los niveles de testosterona. Conclusión: El presente estudio reveló que los efectos de dichas radiaciones afectan al sistema hormonal en todos los casos. Ver AQUI. (INGLES)
– Análisis sobre las repercusiones en la salud y el medioambiente de la futura red wifi en la ciudad de San Francisco (Analysis of health and environmental effects of proposed San Francisco earthlink Wi-Fi network), 2007.
 Resumen: El aumento de la población sensible a las radiaciones electromagnéticas procedentes de las tecnologías móviles e inalámbricas hace necesaria una legislación más restrictiva en cuanto a niveles de exposición de la población. Los efectos sobre la salud van desde el insomnio hasta el cáncer pasando por un gran número de trastornos en nuestro organismo. Ver AQUI. (INGLES)
– El síndrome de las microondas: más aspectos de un estudio español (The microwave syndrome: further aspects of a spanish study). Conference Proceedings, octubre 2004.
 Resumen: Se ha encontrado una relación significativa entre diversos síntomas (fatiga, desórdenes del sueño, problemas cardiovasculares…) y la intensidad de campo eléctrico cerca de estaciones base de telefonía móvil. Se aconseja no superar una densidad de potencia de 0.0001 µW/cm˙, tal y como propuso el Gobierno de Salzburgo en 2002. Ver AQUI. (INGLES)

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