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 «Cada comerciante determinará con plena libertad, y sin limitación legal alguna, los horarios, festivos y domingos que abrirá su negocio en la región». Así comienza el texto del anteproyecto de Ley aprobado el 29 de diciembre del 2011 por el Gobierno madrileño para dinamizar el comercio.

 O eso es lo que dicen, o pretenden que los “consumidores” (De Ciudadano o Populacho a ESCLAVO, eso es lo que somos para ellos, un mero tramite para engordar sus cuentas bancarias, sin capacidad de discernir, pensar o conocer), piensen.

 Porque en verdad, la Libertad de Horarios ya se lleva tiempo desarrollando, y no solo en Madrid, en lo que se refiere a Grandes Superficies, Grandes Supermercados y comercios de “otras” nacionalidades.
 Esto es simplemente un tramite, una legalización para poder guardar las espaldas a aquellas grandes Corporaciones que llevan tiempo saltándose a la torera la legislación, abriendo hasta altas horas de la noche, los 7 días (Con sus tardes y noches) a la semana, y avasallando y hundiendo a la competencia.

 Nos venden desde las Administraciones las bondades de su Libertad de Mercado, aquella que grandes empresas y corporaciones, como El Corte Ingles y otras en el km 0 ha logrado acabar con sus competidores, arrasarlos, esquilmarlos y hundirlos, quedándose con la “Gran” manzana de Preciados-Montera-Gran Vía.

 El pequeño comercio, ese que da (Mejor dicho, daba) trabajo a personas, que las enseñaba y estaban en él durante largos años hasta “heredarlo”, pasando de generación en generación, que vivía dignamente, especializado cada comercio en lo suyo, cuya finalidad ultima era esa, el vivir sin penurias cada día, orgulloso del trabajo bien hecho y con clientes orgullosos de preguntar y ser satisfechos con las respuestas, ese comercio, el de toda la vida, el zapatero, el de los ultramarinos, el panadero, el paragüero o incluso el barquillero, ése, esta arruinado, deprimido y robado.
 Ya no le queda ilusión ninguna por abrir cada mañana y saludar a los vecinos, o al tendero de enfrente o al tabernero, porque lo que antes era vida y bullicio, el abrir y bajar los cierres, el trato cercano, el saludar con un “Buenos días Sra. Julia” o el “¿Que le pongo hoy?, a cambiado a un silencio de cementerio, a cierres cerrados que nunca mas levantaran, al frío de un desconocido queriéndote comprar el alma.

 Porque el mal llamado “Pequeño Comercio” que hoy existe, con pocas, muy pocas excepciones de Comercios que todavía resisten, son sucursales de las grandes corporaciones, con obra de mano barata y con contratos basura, que buscan engordar sus arcas a espesas de un “consumidor” sin conciencia de persona, una persona gris, cuyo único afán es comprar sin pensar.

 Tal vez, la Sra. Aguirre, con sus idas y venidas al “Club”, lleva años tramando el Mundialismo, la Globalización y el NOM a nivel de instaurarlo en Madrid (Y a nivel de toda España, comparsas no la faltan), arruinando al Comercio de toda la vida para que queden solo los grandes monstruos encargados de proveer a unos meros consumidores ávidos de sangre, sin conciencia ninguna de humanidad, ni de sociedad.

 Pero no hay que olvidar, que el que llaman “Pequeño Comercio”, el Comercio Tradicional, es el que paga impuestos, compra su mercancía pagandola o elabora sus productos con sus propias manos, y crea empleo “limpio”, ese trabajo para toda la vida, en el que propietario y asalariado, comparten un anhelo, una ilusión, una única fe.
 Mientras que Grandes Superficies y Supermercados solo crean especulación, miseria y trabajo basura.
 Tu veras donde compras y a quien pagas.

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