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 Empecemos por un preámbulo, unas palabras claras como el agua de la situación en la que nos encontramos actualmente.

 No se las partes que tendrá este articulo de opinión, pero las necesarias para ahondar, para esclarecer, para buscar una autentica salida, un cambio radical a todo lo que esta a nuestro alrededor.
 Habrá gente que se escandalice por lo que leerá en esta serie de artículos, lo siento por ello, pero créanme, no hay mejor forma de salir de esta situación, que replantearse todo, absolutamente todo.
 No se trata de dar lecciones a nadie, el que quiera seguir o entender, que lo haga.
 Simplemente, tratare de exponer lo que según es mi punto de vista sobre la única forma de salir, de acabar con todo esto, de hacerles daño en lo único que corre por sus venas y por su alma, el poder y el dinero.

 El Poder para esclavizar a unos “súbditos” y el Dinero para amedrentar y atar a dichos “súbditos”.

 Frente a posturas radicales violentas que solo consiguen que regulen, que den un paso atrás, para golpear con mas fuerza sin que tu consciente se percate, hay la postura de la Conciencia, de hacerles creer que su victoria es total, hasta que se den cuenta que es demasiado tarde para reaccionar cuando sus fuentes de financiación estén agotadas.

 Esto es un grito directo a tu Alma, porque solo tu eres consciente de lo que ves a tu alrededor y sabes que la única manera de atacar es Evolucionar, ponerte delante de ellos y darles jaque mate.
No dejes que el odio ciegue la luz de tu corazón.

 “Cuando hablamos del capitalismo –ya lo sabéis todos– no hablamos de la propiedad.    La propiedad privada es lo contrario del capitalismo; la propiedad es la proyección directa del hombre sobre sus cosas: es un atributo elemental humano. El capitalismo ha ido sustituyendo esta propiedad del hombre por la propiedad del capital, del instrumento técnico de dominación económica. El capitalismo, mediante la competencia terrible y desigual del capital grande contra la propiedad pequeña, ha ido anulando el artesonado, la pequeña industria, la pequeña agricultura: ha ido colocando todo –y va colocándolo cada vez más– en poder de los grandes trusts, de los grandes grupos bancarios. El capitalismo reduce el final a la misma situación de angustia, a la misma situación infrahumana del hombre desprendido de todos sus atributos, de todo el contenido de su existencia, a los patronos y a los obreros, a los trabajadores y a los empresarios. Y esto sí que quisiera que quedase bien grabado en la mente de todos; es hora ya de que no nos prestemos al equívoco de que se presente a los partidos obreros como partidos anti-patronales o se presente a los grupos patronales como contrarios, como adversarios, en la lucha con los obreros. Los obreros, los empresarios, los técnicos, los organizadores, forman la trama total de la producción, y hay un sistema capitalista que con el crédito caro, que con los privilegios abusivos de accionistas y obligacionistas, se lleva, sin trabajar, la mejor parte de la producción, y hunde y empobrece por igual a los patronos, a los empresarios, a los organizadores y a los obreros.
 Pensad a lo que ha venido a quedar reducido el hombre europeo por obra del capitalismo. Ya no tiene casa, ya no tiene patrimonio, ya no tiene individualidad, ya no tiene habilidad artesana, ya es un simple número de aglomeraciones. Hay por ahí demagogos de izquierda que hablan contra la propiedad feudal y dicen que los obreros viven como esclavos. Pues bien: nosotros, que no cultivamos ninguna demagogia, podemos decir que la propiedad feudal era mucho mejor que la propiedad capitalista y que los obreros están peor que los esclavos. La propiedad feudal imponía al señor, al tiempo que le daba derechos, una serie de cargas; tenía que atender a la defensa y aun a la manutención de sus súbditos. La propiedad capitalista es fría e implacable: en el mejor de los casos, no cobra la renta, pero se desentiende del destino de los sometidos. Y en cuanto a los esclavos, éstos eran un elemento patrimonial en la fortuna del señor; el señor tenía que cuidar de que el esclavo no se muriese, porque el esclavo le costaba el dinero, como una máquina, como un caballo, mientras que ahora se muere un obrero y saben los grandes señores de la industria capitalista que tienen cientos de miles de famélicos esperando a la puerta para sustituirle.”

Entrecomillado y Cursiva:  Palabras dichas el 19 de Mayo de 1935 por J. A. Primo De Rivera.
Fernando P.

 

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