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 Nos robaron la infancia. Nos la robaron.
 Nos obligaron a dejar de soñar, jugar, experimentar, vivir.
 Nos separaron de nuestros padres cuando mas necesitábamos el estar a su lado, metiéndonos en guarderías o en el colegio, cuando mas necesitábamos su amor y su compañía.
 Nos robaron la forma de aprender de forma natural, jugando, experimentando, soñando.
 Y les robaron a nuestros padres la oportunidad de ver a su hijo crecer, compartir con ellos sus vivencias, su día a día, su aprender, tu aprender.
 La educación empieza por uno mismo, sin necesidad de que te impongan unas ideas marcadas desde el poder, adoctrinando a nuestros hijos.
 Los padres tienen derecho a educar, a enseñar día a día, a jugar con sus hijos, a tirarse al suelo, mancharse y saltar tan alto como ellos digan.
 Ellos, no tienen derecho alguno adoctrinar a nuestros hijos, a robarles sus sueños, su inteligencia, a amargarles con suspensos o aprobados, con matriculas de honor o de cara a la pared, a inculcarles la competencia con otros críos, a ser mas que el que llora a tu lado cada mañana a la hora de levantarse para ir a una oscura y gris escuela durante una gran parte del día.
 No.
 Tu tienes derecho a ver crecer a tu hijo, a formarle, a jugar con él, a reír junto a él, a aprender de él y enseñarle a él contigo, con tus quehaceres diarios, acompañándole en su etapa de niño.
 A no robarle los sueños porque no vaya bien en una asignatura y te impongan disciplina férrea para llevarle por el camino recto, para que sea un frustrado el día de mañana.
 Si tu hijo quiere ser bombero, soldado, enfermero, policía, músico, has de apoyarlo hasta ahí y mas allá.
 No dejes que te impongan la educación y el ver crecer y soñar a tus hijos.
 La escuela ya la pedirá él el día de mañana, cuando hayáis aprendido a caminar juntos.
 Una educación publica o privada, da igual, porque es una educación impuesta para frustrar sus sueños, igual que frustraron los tuyos.
 Se libre y hazle libre, solo con el amor que tu le des, aprenderá mas que 20 años en escuelas y universidades.
 No le cortes sus alas, porque las tuyas se verán afectadas.

 Fuente: LaNuevaEdad

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